CENTRO DE LAS ARTES INDÍGENAS: 20 AÑOS DE PRESERVAR LA GRANDEZA DEL PUEBLO TOTONACA

– De la visión de Salomón Bazbaz Lapidus al reconocimiento internacional de la #UNESCO, el Centro de las Artes Indígenas celebra dos décadas de historia, identidad y resistencia cultural en el corazón del Totonacapan.

Papantla, Ver,- Octubre 12,2026.– Lo que comenzó como un sueño de rescatar, proteger y dignificar la riqueza cultural del pueblo Totonaca, hoy representa uno de los legados más importantes para la preservación de las tradiciones de los pueblos originarios de México.

A 20 años de la fundación del Centro de las Artes Indígenas (CAI), Salomón Bazbaz Lapidus, uno de sus principales impulsores y fundadores, compartió una emotiva reflexión sobre el nacimiento, la transformación y la trascendencia de este proyecto que logró colocar la sabiduría ancestral del Totonacapan en el escenario internacional.

UN SUEÑO QUE NACIÓ DEL RESPETO A LAS RAÍCES

La historia del Centro de las Artes Indígenas está estrechamente vinculada con Cumbre Tajín, un encuentro cultural que permitió abrir espacios de diálogo entre los pueblos originarios, artistas, autoridades y visitantes de distintas partes del mundo.

Bazbaz Lapidus recordó que el acercamiento con los guardianes de la tradición y las Ciudades Sagradas fue determinante para comprender que la cultura indígena necesitaba algo más que escenarios de exhibición: requería espacios propios donde su conocimiento pudiera transmitirse de generación en generación.

Una de las reflexiones que marcaron el rumbo del proyecto surgió de las palabras de Don Juan Simbrón, guía espiritual totonaca, quien expresó: “A los Totonacas nos duele la educación oficial”.

Aquella frase impulsó la creación de un modelo educativo diferente, construido desde la cosmovisión indígena, respetando sus tiempos, ceremonias, enseñanzas y formas de organización comunitaria.

DE PAPANTLA PARA EL MUNDO: EL RECONOCIMIENTO DE LA UNESCO

En 2006 abrió oficialmente sus puertas el Centro de las Artes Indígenas, con una propuesta educativa enfocada en preservar y revitalizar el patrimonio cultural vivo.

Los resultados trascendieron fronteras.

En 2009, la Ceremonia Ritual de los Voladores fue inscrita en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO.

Tres años después, en 2012, el modelo del Centro de las Artes Indígenas obtuvo reconocimiento internacional al ser incorporado al Registro de Buenas Prácticas de Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO.

Estos acontecimientos fortalecieron la proyección cultural de Papantla, territorio que reúne tres reconocimientos de Patrimonio Mundial vinculados con El Tajín y la cultura totonaca.

UN LEGADO QUE SIGUE VIVO EN LAS NUEVAS GENERACIONES

El impacto del proyecto no se limitó a las aulas. A lo largo de dos décadas surgieron iniciativas que han fortalecido la identidad y expresión artística de las comunidades.

Entre ellas destacan el Consejo de Voladores, las Mujeres de Humo, los encuentros de músicos y danzantes del Totonacapan, la Escuela de Cine del Totonacapan y diversas propuestas dedicadas a conservar la memoria colectiva.

El Parque Takilhsukut, sede emblemática de Cumbre Tajín, se convirtió en un espacio de encuentro entre tradición, espiritualidad, educación y creación artística.

Para Bazbaz Lapidus, estas iniciativas representan un verdadero “bosque cultural”, cuyas semillas continúan dando frutos y abriendo oportunidades para nuevas generaciones.

SALOMÓN BAZBAZ: “UN GESTOR CULTURAL SIEMBRA PARA QUE OTROS COSECHEN”

Al recordar su participación durante dos décadas, el fundador expresó satisfacción por haber contribuido a construir un proyecto que hoy continúa su camino con nuevos protagonistas.

Retomando una frase del maestro Francisco Acosta, señaló:

“Un gestor cultural siembra para que otros cosechen”.

Con gratitud, reconoció a los sabios, maestros, guardianes de la tradición, artistas, colaboradores y comunidades que hicieron posible consolidar este esfuerzo colectivo.

Su mensaje concluyó con un llamado a mantener viva la grandeza del patrimonio ancestral:

“¡Larga vida a El Tajín, al Pueblo Totonaca, a la Cumbre Tajín, al Centro de las Artes Indígenas, a la Ceremonia Ritual de los Voladores y a todos los pueblos originarios!”.

A dos décadas de su fundación, el Centro de las Artes Indígenas representa mucho más que una institución cultural: es un espacio donde la memoria, la espiritualidad y los conocimientos ancestrales continúan transmitiéndose, recordando que la verdadera grandeza de un pueblo también se encuentra en su capacidad de mantener vivas sus raíces.